El Reiki es una técnica de origen japonés que se basa en la canalización de energía a través de las manos para favorecer el equilibrio físico, emocional y mental de la persona.
Durante una sesión de Reiki, la persona permanece vestida y relajada, mientras el terapeuta coloca suavemente las manos sobre distintas zonas del cuerpo o cerca de ellas. El objetivo no es “hacer” nada, sino permitir que el propio cuerpo active su capacidad natural de equilibrio y bienestar.
El Reiki no sustituye a ningún tratamiento médico, sino que actúa como complemento, ayudando a reducir el estrés, calmar la mente y favorecer una sensación profunda de relajación y paz interior.
El Reiki puede ser beneficioso en situaciones como:
• Estrés, ansiedad y nerviosismo
• Cansancio físico o mental
• Dificultades para dormir
• Estados emocionales intensos (tristeza, bloqueo, duelo)
• Acompañamiento en procesos de enfermedad
• Mejora del bienestar general y la calma interior
Muchas personas describen las sesiones como un momento de descanso profundo, conexión consigo mismas y alivio emocional.
Cada persona lo vive de forma diferente. Algunas sienten calor, hormigueo o una profunda relajación; otras simplemente una sensación de calma y bienestar. No es necesario creer en nada para que el Reiki funcione: solo dejarse recibir.